Cuidado con los falsos profetas

Esta mañana leía que un señor era fiel seguidor de un tal José Luis Manzano (no José Luis Miranda, en España también tenemos muchos timadores peligrosos), que, al parecer, destinaba grandes sumas de dinero al mantenimiento del grupo religioso que dirige el tal José Luis.

Me preocupé de saber quién es este individuo y me topé con su página web en la que hay colgados muchos vídeos de su intermediación con la supuesta virgen María.

Es curioso que la mayoría de mediums, videntes y demás charlatanes dicen hablar de parte de María, la madre de Jesús y muchos de ellos lo hacen amparados por la iglesia de Roma y con su beneplácito. Porque, además, es la iglesia católica romana la que extendió la idea desde el siglo VI, aunque no fue establecida como dogma de fe (verdad de la que no puede dudarse) hasta el 1 de noviembre de 1950, por el papa Pío XII.

Como todos sabemos, no existe ningún registro bíblico que nos diga que María ascendió al cielo o que tiene la capacidad de intercesión entre la humanidad y su hijo. Debemos reconocer lo especial que debió ser María para ser escogida por Dios para que fuera la madre del Mesías, pero no lo es más que David, Samuel, Josué o Abraham; y todos ellos duermen esperando la promesa de la resurrección.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan14:6)

El mismo Jesús nos advirtió que el único intercesor es Él. Que nadie más tiene la capacidad para hacer de puente entre la humanidad y Dios.

Es más, Jesús, a pesar de amar a su madre con todo su amor, hasta el punto de preocuparse por ella mientras sufría terriblemente en la cruz:

“Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”. (Juan 19:26,27)

¿Quiere decir esto que la Madre de Jesús es la madre de todos nosotros? Por supuesto que no. Con esa frase, Jesús encomendó el cuidado y la protección de María a Juan, que la acogió en su casa, nada más.

Por otro lado, para que veamos la “influencia espiritual” de María en el Reino de Dios, sólo tenemos que leer Mateo 12:47-50: “Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre“.

Con esto, Jesús no quita importancia a su madre, sino que nos previene de que caigamos en el error en el que ha caído el catolicismo. Haciendo lo que nunca hizo Cristo: ensalzar a su madre.

Si observamos algunas de las actuaciones de los mediums y las videntes (médium es aquella persona que es utilizada por una entidad espiritual como medio para comunicar un mensaje), podremos ver que sus mensajes no tienen por qué ir en contra de la Biblia en más de una ocasión, que parece que nada malo hay en ellos. Incluso que rezan y pronuncian el nombre de Dios y el de Jesús, pero también el de María, la reina del cielo.

En Jeremías 44 podemos leer como Israel adoró en su momento a la reina del cielo, y la ira que eso provocó en Dios. También Jeremías 7:18 nos habla de ella: “Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira“.

En Reyes 11:5 nos habla de la diosa Astoret y en Hechos 19:27 de la diosa Diana de la que se decía: “aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero”.

El nombre de Diana corresponde a su nombre romano, siendo Artemisa el nombre griego de esta diosa.

La diosa Diana o Artemisa, era la diosa de la fertilidad y era evidentemente invocada por las esposas tanto para concebir hijos como para protección durante el parto. La gran característica de Diana o Artemisa, era que se trataba de una diosa virgen a quien le daban el título de “madre de dios”.

Grandes procesiones eran hechas en su honor, siendo en el mes de Agosto cuando se celebraba intensamente a esta deidad. Las mujeres vírgenes llevaban sobre sus hombros a dicha diosa en una procesión desde las puertas de la ciudad hasta el templo el día 15 de Agosto, la celebración máxima de acuerdo con su mitología.

No obstante, en el siglo IV después de Cristo, dado que el cristianismo ya era la religión oficial, con el afán de cortar con la adoración a las deidades mitológicas tanto griegas como romanas, se adoptó la adoración de la virgen María como una sustitución de la adoración hacia Diana de los efesios.

Precisamente fue en la ciudad de Éfeso, durante el concilio celebrado en esa ciudad en el año 431, que se dio a conocer como una doctrina de la que María era la madre de Dios, y se empezó a celebrar el 15 de Agosto la conocida: “Asunción de María”, promoviéndose el culto hacia ella. Sustituyendo las celebraciones que se hacían en Agosto hacia Diana.

Para más información: http://www.alcanceizcalli.com.mx

Así que cualquier adoración a María es adoración pagana y adoración a Lucifer. Así que cualquier visionario o vidente que hable en nombre de ella, lo hace en nombre del Enemigo de las almas.

Si vemos el siguiente vídeo, aparentemente, no existe información incorrecta. En él, el vidente habla sobre el alumbramiento de Jesús, sobre cómo el mundo no quiso saber nada del Mesías y lo hace desde la perspectiva de su madre. Dice que la noche del alumbramiento fue la más grande de las noches para ella. Es cierto que fue especial el hecho de que Jesús nació, pero más grande es el hecho de cómo vivió y por qué murió. Nos dice que María y José sabían lo que le pasaría a Jesús, que conocían el dramático final que le esperaba, pero eso no es cierto. María creía, como el resto de judíos que el Mesías instauraría su reino eterno en Israel, no tenía idea del final que le esperaba a Jesús.

El mensaje es susurrante, como un siseo, como el silbido de la serpiente. Y aunque el mensaje de este vídeo en concreto no tiene grandes incorrecciones, veamos cómo se despide: “Adiós hijos míos, que la paz del Señor Yahvé y la fuerza del príncipe de las almas junto a Jesús nacido esté con vosotros, Ave María purísima, adiós hermanos….” y pronuncia una exhalación que pone los pelos de punta.

Es evidente que en su despedida, no puede encomendar a sus oyentes dos veces a Jesús: una es a Jesús y la otra es al príncipe de las almas. Pero ¿quién es el príncipe de las almas o de los espíritus? No puede ser otro que Satanás.

Si buscamos en internet acerca del príncipe de las almas nos salen cosas como: “El jefe de las almas de la tierra lleva el nombre de Métatron Sarpanim, que significa príncipe de las luces”. Fuente

A todas luces, el príncipe de las luces o el portador de la luz no es otro que Lucifer, que precisamente es lo que significa su nombre.

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?” (2ª Corintios 6:14:16)

 Es imposible mezclar a Jesús con Satanás. El que lo hace, claramente está trabajando para el Enemigo.

“No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti”. (Deuteronomio 18:10-12)

“No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios”. (Levítico 19:31)

Una perlita más. Mirad este vídeo, sobretodo un instante en el minuto 2, 5:55, 8:30. Espeluznante. En cuanto al castigo de Dios, Dios no castiga a la oveja rebelde, simplemente la libera de su protección, porque ésta no la acepta y no la reconoce.

El Gran Engaño está servido. La mentira se mezcla con la verdad y sólo con la ayuda de Dios es posible detectarla.

Bendiciones.