Los medios de desinformación tratan de demonizar a Snowden por destapar el espionaje de EEUU sobre su propio pueblo

snwodenHace casi un mes, un analista informático de 29 años llamado Edward Snowden pidió a sus jefes en la consultoría Booz, Allen & Hamilton una baja de su trabajo de analista subcontratado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas en inglés) y la CIA. La empresa concedió el permiso a Snowden para que recibiera tratamiento de su epilepsia. Cuando en Booz, Allen & Hamilton volvieron a tener noticias de él, estaba en Hong Kong y se había desvelado en el diario británico The Guardian como el autor de una de las mayores filtraciones de secretos de la historia de Estados Unidos y, seguramente, una de las más importantes. El lunes Snowden entregó las llaves de su habitación en el hotel Mira, en el distrito de Kowloon. Es la última vez que se ha vuelto a saber de él.

Aun los periódicos que más han estado en contacto con él pueden dar pocas certezas acerca de su vida personal. Según el perfil de Snowden publicado en The Guardian, el analista, nacido en Carolina del Norte, al sudeste del país, se mudó tras el divorcio de sus padres al estado de Maryland, cerca de la capital, Washington. Ellicott City, el lugar donde, según el diario británico, aún vive la madre de Snowden, está a media hora en coche de Fort Meade, la sede de la NSA.

La madre de Snowden, Wendy, es funcionaria en un juzgado de Baltimore y no ha querido hacer declaraciones a la prensa. El padre de Snowden, Lonnie, que ahora vive en Pensilvania, dijo a la cadena de televisión estadounidense ABC estar “preocupado” por su hijo. “Aún estoy digiriendo la noticia”, afirmó.

En mayo de 2004, Snowden solicitó su ingreso en las fuerzas especiales de EE UU. El Ejército estadounidense, que ha revelado parcialmente su historial militar, ha señalado que el informático no llegó a completar su entrenamiento, abandonando las fuerzas armadas dos meses más tarde.

Booz, Allen & Hamilton, que anunció ayer el despido de Snowden, señaló en el mismo comunicado que el analista había trabajado tres meses para la empresa y que su salario anual era de 112.000 dólares (82.435 euros), menos de lo que se había informado inicialmente.

Snowden afirmó a The Guardian que, mientras en 2008 había votado a Barack Obama para presidente, en 2012 había elegido un “tercer partido”. Hay dos donaciones, de 250 dólares cada una, a nombre del analista a la campaña del aspirante a la candidatura republicana Ron Paul.

Según el periódico estadounidense, al informar a Snowden de que consultarían previamente con el Gobierno antes de publicar la información, este contestó: “Esperaba que esta relación se mantuviese en un plano bilateral”. Al final, ambos periódicos solo publicaron cuatro de las diapositivas.

Según el diario británico, Snowden vivía con su novia, Lindsay Mills, de 28 años, en una casa en Waipahu, a 24 kilómetros del centro de Honolulú. Un blog, aparentemente escrito por Mills, fue retirado cuando se reveló que Snowden había sido la fuente de las filtraciones. El último artículo, publicado al día siguiente de que el analista se revelase en The Guardian, rezaba: “Mi mundo se ha abierto y se ha cerrado, todo a la vez, y me ha dejado sola en el mar sin una brújula. Por el momento, todo lo que siento es soledad”.

Fuente: elpais.com

Nota dezpierta: Vemos cómo en este podrido planeta, el que hace bien es vapuleado, demacrado y marginado por todos mientras que una pequeña minoría le apoyo por su valiente y generoso gesto.

Desde éste periódico del grupo Bilderberg, se le acusa de epiléptico, hijo de padres divorciados (que se lleva con toda la naturalidad excepto cuando conviene para lo contrario), poco insistente (porque abandonó su intento de entrar al ejército), de mentiroso y de resentido (por decir que cobraba más de lo que cobraba en realidad y posiblemente por considerar su salario bajo), unido al Tea Party (extremista) y egoísta (por no prever el desamparo de sus padres y de su novia).

No obstante, a pesar de toda la basura que traten de echar sobre Snowden, desde aquí le damos las gracias por tamaño sacrificio. Que Dios te bendiga, valiente.