El verdadero día de reposo

Uno de los zares de Rusia, caminando en su parque un día, se encontró con a un centinela parado delante de una pequeña parcela de maleza. El zar le preguntó qué estaba haciendo allí. El centinela no lo sabía. Lo único que podo decir fue que se le había ordenado mantener su posición de deber por el capitán de la guardia. El zar entonces envió a su ayudante para preguntarle al capitán de la guardia. Pero el capitán sólo podía decir que el reglamento estipulaba tener un guardia en ese lugar en particular. Su curiosidad se había despertado.

El zar ordenó una investigación. Pero ningún hombre vivo en la corte podía recordar el momento en que no había habido un centinela en dicho puesto, y nadie podía decir por qué estaba allí, o lo que él estaba custodiando. Por último, los archivos se abrieron y después de una larga búsqueda, se resolvió el misterio. Los registros mostraron que Catalina la Grande había plantado un rosal una vez en esa parcela de terreno y un centinela había sido puesto allí para ver que nadie lo pisoteara. El rosal murió, pero a nadie se le ocurrió cancelar la orden, y así durante muchos años el lugar donde había estado el rosal una vez fue custodiado por los hombres que no sabían lo que estaban custodiando. Se convirtió en una tradición. Realmente no sabían por qué paraban allí. Simplemente allí se paraban. Sigue leyendo

Israel prepara la fiesta dominical

En curso el debate encendido sobre la idea de introducir un fin de semana más largo en el que, además del Shabbat, se incluya el día de fiesta de todo el mundo occidental

La iglesia de San Antonio de Padua en Jaffa —la antigua ciudad árabe que desde 1948 es un barrio de Tel Aviv—, es probablemente la única parroquia del mundo en la que cada semana la primera misa dominical se celebra a las 11:00 del sábado. Y no podría ser de otro modo. Porque, de lo contrario, la iglesia no alcanzaría para albergar a todos los inmigrantes católicos que trabajan en las casas, en los restaurantes o en los hoteles de Tel Aviv, y que aquí ya atestan también las demás misas que, siempre el sábado, se celebran a las 16:00, a las 17:30 y a las 19:30. Celebrar el domingo un sábado —el día feriado de los judíos— es la normalidad desde siempre para los cristianos que viven en las parroquias de Israel: el domingo por la mañana, de hecho, oficinas y escuelas vuelven a abrir en aquel que aquí es el primer día laborable de la semana. O así ha sido, al menos hasta hora: en Israel, de hecho, tiene lugar en este momento un encendido debate sobre la idea de introducir un fin de semana largo en el que al shabbat —que de hecho comienza ya el viernes por la tarde— se agregue también el domingo, uniformando así las costumbres dominicales de los israelíes a aquellas de las sociedades occidentales.

La propuesta llega desde el mundo económico y el gobierno de Netanyahu la está teniendo seriamente en cuenta: hace algunos días, el Primer Ministro encomendó oficialmente al profesor Eugene Kandel, presidente del National Economic Council, la tarea de estudiar la factibilidad del descanso dominical. No se trata de un «favor» a los cristianos, sino de una iniciativa que tiene que ver, mucho más prosaicamente, con la industria de las compras y del tiempo libre. Porque la anomalía del Estado hebreo es el hecho de que el descanso coincida con un día en el que, en nombre de lo sagrado, todo se detiene. Por lo que, para los religiosos practicantes (hoy aproximadamente un tercio de la población) no es admisible no sólo hacer compras en un negocio, sino siquiera conducir el coche o ir al cine.

Y en Jerusalén —la ciudad religiosa por excelencia— el sábado es impensable siquiera encontrar un negocio abierto o un autobús. Para salvar el deseo difundido del fin de semana pero sin tocar el shabbat, nació entonces la idea del domingo como día feriado «laico», en el que también los hebreos religiosos puedan hacer todo aquello que en el mundo globalizado de hoy se hace en el tiempo libre. Incluido el rito del campeonato de fútbol, deporte muy seguido también en Israel.

Parecería la solución perfecta. Pero, como todo lo que pone en juego al elemento religioso, en Jerusalén las cosas se están revelando mucho menos simples de lo que pueda parecer. Porque, entretanto, contra la propuesta del domingo feriado ya se han rebelado los partidos que en la Knéset —el parlamento israelí— representan a los árabes israelíes, aproximadamente un quinto de la población. De hecho, siendo en su gran mayoría musulmanes, ya el viernes por la mañana no trabajan para poder participar en la oración del mediodía. Así, agregar también el domingo representaría un daño económico.

Pero también en el mundo de los hebreos religiosos hay confusión. El rabino Ovadia Yosef —que es el líder espiritual del Shas, el más importante entre los partidos religiosos que se encuentran en el gobierno con Netanyahu— ya se ha pronunciado en contra. «Las desventajas superan las ventajas», declaró en su nombre el ministro del Interior, Eli Yishai. Más allá de los cálculos económicos, resulta evidente la preocupación de que la cultura del fin de semana pueda afectar la idea del shabbat, que es uno de los puntos cardinales de la identidad hebrea de Israel. Por lo tanto —más allá de las conclusiones a las que llegará el comité liderado por el profesor Kandel— no es seguro que el gobierno de Netanyahu sea capaz de superar el veto del Shas.

De todos modos, si el proyecto del descanso feriado dominical se concretara, se deberá especificar para quién valdrá verdaderamente. Por ejemplo, podría dejar fuera a los casi 50 mil filipinos que hoy en Israel trabajan en el sector de los servicios a las personas o en las actividades vinculadas con los restaurantes. Con la consecuencia paradójica de que precisamente para estos católicos, a fin de cuentas, no cambiaría nada. Misa dominical de sábado a las 11:00 incluida.

Fuente: Vatican Insider

Nota dezpierta: Palabras clave: occidente y economía. Parece que cuando uno habla de economía, de dinero, de comercio… todo lo demás sobra o es menos importante.

El gobierno de la nación israelí está barajando la idea de modificar una costumbre religiosa milenaria por dinero. Al menos, ésa es mi lectura del tema.

Es muy curioso que, en unas pocas líneas, pasamos de la necesidad de los católicos para tener misa en domingo, pasando porque la propuesta viene del mundo financiero y terminando en que también los hebreos religiosos puedan hacer todo aquello que en el mundo globalizado de hoy se hace en el tiempo libre.

Y ahí está la clave de la cuestión, porque como apunta uno de los rabinos:resulta evidente la preocupación de que la cultura del fin de semana pueda afectar la idea del shabbat, que es uno de los puntos cardinales de la identidad hebrea de Israel”. 

¿Puede afectar la cultura del fin de semana a la idea del Sabbath? Por supuesto que sí, ésa, precisamente, es la clave del fin de semana, desvirtuar la idea del Sabbath. Y no sólo en Israel sino en el mundo entero.

Y ahí está la clave del engaño satánico, llevado a cabo por la Bestia y la Gran Ramera, desvirtuar el día de reposo establecido por Dios, para terminar imponiendo el día de adoración al sol.

Jesús vuelve pronto. Bendiciones.