La masonería se impone en la Justicia española (según Intereconomía)

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Hace poco más de seis meses un buen número de magistrados y algunos políticos acudieron al Casino de Madrid para despedirse y rendir homenaje a Pascual Sala, que dejaba su cargo de presidente del Tribunal Constitucional.

El acto, discreto, pero con un centenar de asistentes, se convirtió en excepcional porque uno los participantes en el citado homenaje, el ex ministro de Justicia de Felipe González, ex presidente del Consejo de Estado y actual magistrado del Supremo, Fernando Ledesma, reveló su pertenencia a la masonería y también la de uno de sus hermanos, el propio Pascual Sala, que se despidió de la presidencia del Tribunal Constitucional con un varapalo a los católicos, utilizando su voto de calidad para anular el privilegio de la Iglesia para fundar universidades.

La singular revelación de Sala dejó en evidencia algo más. La masonería forma parte del aparato del poder a través de algunos de sus miembros, posiblemente menos de los que se piensan o de los que algunos se empeñan en señalar como masones, pero que sin duda están donde tienen que estar para que, poco a poco, su ideario laico, libertario y defensor a ultranza de lo público y de asuntos como la memoria histórica, la Educación para la Ciudadanía o el matrimonio homosexual lleguen a la sociedad.

Hoy, Álvaro Cuesta es uno de los ocho juristas elegidos por el Congreso y el Senado para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), gracias al pacto político alcanzado entre PP, PSOE, CiU, PNV, IU y UPN.

El histórico socialista, portavoz en la comisión del 11-M, pertenece al sector más laicista del PSOE, uno de los valores que con más ahínco se defiende desde la masonería. Cuesta se ha mostrado partidario de anular cualquier acuerdo con la Iglesia y es uno de los socialistas más combativos con los obispos.

Pocos políticos españoles de cierta relevancia han salido del armario de la masonería, una práctica habitual en el resto del mundo civilizado, en el que pertenecer a determinada obediencia se considera dentro de la normalidad. Pero el secretismo sigue formando parte de la masonería en España y siguen desconociéndose muchos de sus objetivos reales y desde luego sus integrantes más relevantes.

Casi excepcional resulta el caso del ex ministro de Educación y de Administraciones Públicas y ex presidente de Canarias, Jerónimo Saavedra, destacado masón y uno de los mentores del primer ministro de Justicia de Rodríguez Zapatero, Juan Fernando López Aguilar, a quienes algunos señalaron también como integrante de las filas de la masonería.

En las Islas Canarias, a diferencia de lo sucede en la Península, ser masón es una forma de reconocimiento, y destacados socialistas como el fallecido Juan Rodríguez Doreste –ex alcalde de Las Palmas– o el ex secretario general de los socialistas canarios Juan Carlos Rodríguez Alemán han admitido su pertenencia a la masonería. También es un reconocido masón Josep Corominas, ex diputado socialista y responsable de la GLE entre 2002 y 2006.

También se ha señalado como masones a otros ministros de Zapatero, entre ellos el gallego Francisco Caamaño, también ex responsable de Justicia. El principal indicio es que él participó, junto a Saavedra y Corominas, en una entrega de premios de la Gran Logia de España (GLE) relacionados con la Alianza de Civilizaciones.

Fuente: Intereconomia

Nota dezpierta: Ruego me disculpen por enlazar un artículo de la cadena Intereconomía. No es mi intención hacer promoción de ella sino todo lo contrario.

Conocido es por todos el odio que parecen sentir la derecha y la iglesia católica hacia la masonería. Los valores que enarbola parecieran contrarios a la doctrina de la iglesia de Roma y por lo tanto a su brazo político.

Y aunque pareciera que la masonería sólo busca el bien, las intenciones ocultas detrás de la laicidad y la libertad son el satanismo y el libertinaje.

Creemos la existencia de un estado laico, con la separación de política y religión (ya que su unión sólo trae inquisiciones y persecución de supuestos herejes). Estamos de acuerdo en la libertad de cada individuo que se haga cargo de las consecuencias de sus actos y yo particularmente creo en una educación y una sanidad pública.

Pero el objetivo de la masonería de más alto rango siempre ha sido traernos hasta el punto que vivimos actualmente y está luchando por conseguir una sociedad sin Dios y con unos valores fundamentados en el satanismo.

La tolerancia debe ir en todos los sentidos. Por ejemplo, los heterosexuales deben respetar a los homosexuales y los homosexuales deben respetar que los heterosexuales piensen lo que quieran de la homosexualidad.

La falsa tolerancia que se está imponiendo hoy tiene como objeto proteger el libertinaje y destruir la moral cristiana (que poco tiene que ver con la moral católica).

¿Que la masonería está tomando el poder? Estos iluminados llegan tarde. La masonería domina el mundo desde el Vaticano.

Bendiciones.

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